Enrique Rivas Cuéllar no está en Nuevo Laredo. No se presentó ante el juez. No enfrentó a la justicia. Huyó.
El exalcalde panista, acusado de corrupción y señalado por fraude de más de 66 millones de pesos, abandonó la ciudad días antes de que se venciera el plazo legal para entregarse voluntariamente. Desde entonces, nadie sabe su paradero.
La Fiscalía Anticorrupción había advertido el riesgo: por eso un juez le impuso prisión preventiva. Pero Rivas se adelantó y huyó para evitar del proceso penal, de la misma forma que ya lo han hecho otros exfuncionarios ligados al sexenio de Francisco García Cabeza de Vaca.
Sus redes sociales están en silencio desde el año pasado. Su círculo cercano no da explicaciones. Ninguna autoridad ha podido confirmar su ubicación.
Rivas fue alcalde en de Nuevo Laredo durante dos periodos consecutivos, y durante años buscó posicionarse como “el rostro limpio” del PAN en la frontera. Hoy, su ausencia dice más que cualquier discurso: el hombre que decía no tener nada que temer, decidió esconderse.
