Bajo la administración de su alcaldesa, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, Nuevo Laredo ha conseguido la desaparición total de la deuda pública heredada y la consolidación de un modelo financiero que hoy comienza a perfilarse como ejemplo para Tamaulipas.
La presidenta municipal de la ciudad fronteriza anunció ante el Cabildo la liquidación anticipada del 100% de la deuda pública municipal, una meta histórica que originalmente estaba proyectada para concretarse antes del cierre del ejercicio fiscal 2026 y que ahora se encamina a convertirse en una realidad sin precedentes para Nuevo Laredo.
Cuando Carmen Lilia Canturosas asumió el gobierno municipal en octubre de 2021, recibió una ciudad financieramente comprometida, con un pasivo cercano a los 580 millones de pesos y obligaciones heredadas que limitaban la capacidad de inversión pública.
Informes oficiales y documentación municipal expusieron además rezagos, compromisos presupuestales y pasivos ocultos vinculados a las administraciones panistas encabezadas por el panista Enrique Rivas Cuéllar -entre 2016 y 2021-, escenario que colocó a Nuevo Laredo entre los 15 municipios más endeudados del país.
Además, la Tesorería Municipal habría documentado más de 98 millones de pesos en adeudos relacionados con obra pública y compromisos adquiridos más allá del periodo constitucional correspondiente, dejando un golpe financiero que amenazaba con hipotecar el futuro de la ciudad y limitar durante años el crecimiento urbano y social.
El gobierno de Carmen Lilia Canturosas impuso disciplina presupuestal, fortaleció controles administrativos y priorizó el saneamiento de las finanzas públicas como condición indispensable para transformar la ciudad. El resultado es contundente: más de 365 millones de pesos destinados al pago de amortizaciones, la liquidación total de créditos con BANOBRAS en 2024 y la cancelación anticipada de financiamientos históricos que durante años absorbieron recursos municipales.
“Cada decisión respaldada en esta mesa tiene un rostro, una familia y un futuro”, afirmó Carmen Lilia al defender la Segunda Modificación Presupuestal. Su visión, dijo, es impedir que futuras administraciones vuelvan a heredar cargas financieras que condicionen el desarrollo municipal y garantizar que las nuevas generaciones reciban un gobierno ordenado y con capacidad real de inversión.
El caso de Nuevo Laredo deja una conclusión política y administrativa difícil de ignorar: las deudas públicas no son inevitables ni eternas cuando existe transparencia y voluntad para poner orden donde antes prevalecieron la opacidad y el descontrol financiero. Carmen Lilia Canturosas no solo saneó las finanzas de una ciudad, convirtió a Nuevo Laredo en un ejemplo de responsabilidad gubernamental para Tamaulipas.
